Cuando ves una flor de CBD por primera vez, lo que más llama la atención es el aspecto: cogollos compactos, cubiertos de tricomas, con aromas que van desde el cítrico hasta el terroso. Lo que no se ve a simple vista es el tipo de cultivo. Y eso, más que el nombre de la variedad, determina la calidad final del producto.
Cultivo Indoor: máximo control, máxima calidad
El cultivo indoor se realiza en espacios cerrados bajo luz artificial, con control total de temperatura, humedad, CO₂ y fotoperiodo. Esto permite:
- Cogollos muy compactos y con densidad alta.
- Perfil de terpenos intenso porque la planta no compite con el clima exterior.
- Ausencia de plagas y, por tanto, sin necesidad de tratamientos agresivos.
- Mayor contenido de tricomas (la resina donde se concentran los cannabinoides).
Es el método más caro y el que más tarda, pero también el que produce las flores más potentes y aromáticas.
Cultivo Greenhouse (invernadero): equilibrio natural
El greenhouse combina luz natural con estructura de invernadero. La planta recibe sol real pero está protegida de lluvia, viento y plagas. Es un punto intermedio:
- Cogollos con buena densidad, algo menos compactos que indoor.
- Perfil de terpenos más suave, con matices vegetales.
- Producción más sostenible y a mejor precio.
Cultivo Glasshouse (invernadero de cristal): casi indoor
El glasshouse es un invernadero de cristal o policarbonato que aporta más luz natural y un microclima estable. Muchas veces se confunde con indoor, pero la diferencia es que la planta recibe directamente el ciclo solar. Resultado: cogollos de calidad muy cercana a indoor, con un coste más contenido y una huella ecológica menor.
¿Cómo saber qué estás comprando?
En cada ficha de producto de nuestras flores CBD indicamos claramente el tipo de cultivo y añadimos el análisis de cannabinoides y terpenos del lote. Sin sorpresas, sin nombres rimbombantes: lo que pagas es lo que recibes.